El procesamiento sensorial es la forma en que el sistema nervioso recibe, organiza y responde a los estímulos del entorno. Cuando este proceso no funciona de manera eficiente, el niño puede presentar respuestas que parecen desproporcionadas o inapropiadas.
Un niño con hipersensibilidad auditiva puede taparse los oídos en el aula y ser percibido como distraído. Un niño con búsqueda sensorial puede moverse constantemente y ser etiquetado como hiperactivo. Estas respuestas son adaptativas, no conductuales.
La terapia de integración sensorial trabaja proporcionando experiencias sensoriales controladas y graduadas que ayudan al sistema nervioso a procesar mejor los estímulos. Los resultados incluyen mejor regulación emocional, mayor concentración y participación más cómoda en actividades escolares.
Es fundamental que los educadores comprendan que muchas conductas desafiantes tienen un origen sensorial, y que la intervención adecuada puede transformar la experiencia del niño en el aula.







